Son esos 3 demonios de la triple i que acosan mis días de decadencia
impulsivo, iracundo e insensato, las predilectas de mi lado negro y que pocos conocen.
Todo había comenzado desde que la conocí, allí fue donde todo ocurrió en una primera cita o en una primera mirada no lo sé ,de lo que estoy seguro de que fue el primer paso erróneo que daría antes de todo acontecimiento impuro, ya llevábamos muchos años soportando y viviendo en la misma inmundicia que era nuestra vida juntos y era para ambos de igual forma, vivíamos por la obsesión de los placeres que nos podíamos dar, quizás hacer el amor tenía un odio por detrás y un masoquismo, un medio por el cual agredirnos con placer un morbo como ninguno, pero sin embargo era poco para ya tantos años, tantos años soportando la injusticia de no recibir lo que merecía como un hombre que era, perfecto como ninguno, todas se morían por estar conmigo, pero yo elegí ciegamente a ella la que convirtió mis sueños en pesadillas de las mas horrorosas que me hacían sudar de noche y observarla con odio ya despierto a su lado.
Después de llevar una vida como la mía te habrás dado cuenta que tenía que estallar en algún momento y bueno ella gatillo toda acción, disparándome a la nuca con su falta de respeto a mi ego masculino, yo quizás no era suficiente, porque ya todo se transformo a lo monótono y común , aburrirse era de esperar si ya el tema era discutir siempre… un día ella salió bien arropada y sexy pero no para mí ya muy tarde como a las 12 de aquel día, con ese vestido que tantas veces saqué en esos meses que gozábamos con lujuria cada instante desnudos en nuestra cama, pero aquí se volvía todo raro, no iba tan bella para mi, ese hombre que la tenía aburrida, sino que salió avisando que saldría, nada más ni si quiera excusando que iba a estar con sus amigas, esas que hablaban de mi como si me conocieran de toda una vida, reclamando cada detalle para apoyar a su amiga. Al cabo de un rato, cuando ella se digno a estar una media hora fuera de casa yo estaba sentado en un sillón, cuestionando y discriminando cada indicio que me diría donde ella se encontraba, prendía un cigarro para calmar mis nervios de indagar tantas cosas imaginarías,pero pasó una hora y decidí salir, con mi smoking de gala para no levantar sospechas de nada malo, al contrario parecer de clase y bueno, muy pocas veces me vestía así y era solo para acontecimientos importantes donde veía que era necesario, hoy era especial sin duda porque tenía claro que hacer si la sorprendía en algo extraño.
Me dirigí primero donde sus queridas amigas que eran dos, primero donde una rubia media moribunda llamada Adelia golpee su puerta y pregunte si había visto a mi señora, ella con ropa para dormir me afirmo que no sabía nada, me miro con desprecio para luego cerrar la puerta, esto ya me parecía raro porque siempre se juntaban todas en casa de ella… fui unas cuadras mas allá donde vivía Irene e hice lo mismo, golpee su puerta y pregunté por mi señora y nada, solo se sorprendió probablemente por mi tenida tan formal, de seguro imagino que iba a alguna cena romántica, después de que me cerro la puerta en la cara sin decir adiós empece a vagar, mi curiosidad me llevo a ir a la plaza, locales nocturnos y algunos restaurantes que se mantenían abierto hasta ciertas horas de la noche, pase por unos cuatro en las avenidas que rodeaban el centro y precisamente en el ultimo que me digne a observar por la ventana, vi a una mujer con el mismo vestido pero con un hombre, coqueteando imprudentemente, como tenía paciencia espere afuera del restauran precisamente al frente sentado entre un auto y un grifo que cubrían parte de mi por si alguien se asomaba a ver, eran ya las 3:14 había esperado mucho y por fin salió el vestido que observaba, precisamente era ella, la mujer que ha vivido en mi casa lo suficiente como para respetar mi persona, iba acompañada de ese hombre, mas alto que yo, con mas atributos de los que me podía ver frente a un espejo, los seguí pero con una distancia prudente, se veían contentos y borrachos por la forma en que caminaban, ella ilusa se despidió de un beso algo excesivo en una esquina cerca de mi casa, de seguro para no levantar sospechas por si yo andaba merodeando tarde, se equivocaron yo los seguía, el se digno a retomar su camino y como iba detrás lo observé de frente, era obvio el no me conocía ni si quiera una pizca como para que le llamara la atención mi persona; mientras tanto ella se dirigía a mi casa tan estúpida e inconsecuente de todo lo que ha provocado, agarre una roca grande como mi mano empecé a caminar mas fuerte y en cuanto me la tuve a unos pasos de mi la golpee en la cabeza, en esa cabeza tan blanda como la sentí a través de ese golpe gratificante, ella callo de frente para entonces levantarla a los segundos valiosos que eran aquellos, la llevé al patio de mi casa que ya estaba frente a mis ojos, justo debajo de ese árbol que hacia ver todo tan oscuro a su sombra y a la poca luz de la noche, no perdí mas tiempo, entré a mi casa saque mis herramientas entre ellas un martillo, una pala y un cuchillo para cortar carne, primero sin pensarlo martille su cráneo escuchando placenteramente esos crujidos y primeros agobiantes ruidos que salían de su boca putrefacta, maloliente a alcohol, tras los primeros golpes su calavera frágil se hundía e hinchaba en algunos lugares de ella solo oía murmullos, pero mas disfrutaba el morbo de todo esto, su pelo claro se teñía de sangre haciendo un marrón oscuro muy hermoso para el ambiente que reclamaban mis deseos, cuando ya me cansé decidí agarrar ese cuchillo que muchas veces ella uso para rebanar la carne magra de los animales que satisfacían nuestra hambre, hoy se utilizaba para ella empecé por su estomago, siempre tuve esa intriga de ver sus viseras, hoy pude hacerlo lo cómico era su vestido que tan bello era se tornaba de otros colores y le daba unos toques diferentes mientras cortaba, también sus senos fueron victimas del filo, era interesante marcar una nueva geografía y delimitar nuevos limites en sus partes, sus brazos débiles nunca habían estado tan abiertos para recibir un abrazo mío o por lo menos que yo recuerde, quede ensangrentado con mi buena vestidura, solo faltaba su sangre para hacer esta noche tan especial, agarre la pala con tanta fuerza que pensé en cavar dentro de ella, pero preferí no dar la oportunidad de que descubrieran la obra de arte que creaba en mi patio, hice un hoyo un tanto profundo lo suficiente como para meterla dentro, y así fue cabía de manera precisa, le lancé la tierra igual con fuerza cosa de gozar ese día, en cuanto la cubrí por completo me senté y observé, el árbol manchado como también el pasto, que mejor recuerdo podía tener , con los días ese rojizo esmalte, barnizaría cada sector que alcanzo esas gotas… me reí como nunca,el cielo parecía una fotografía era todo tan perfecto la luna y sus nubes quietas dando lugar a mis placeres mas íntimos finalmente me entré, quite la ropa y decidí dormir, nunca más tuve pesadillas, la extirpe de mi vida, sonreí por días y retome el camino de no estar con ella, mantenerme solo y calmado.
M.L





